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HISTÓRICA Y MONUMENTAL
EL RECINTO AMURALLADO DE
LA VILA VELLA
Situadas en el promontorio
del Cap de Tossa, las murallas de la Vila Vella, declaradas monumento
histórico-artístico nacional, son hoy en día el único ejemplo de población medieval
fortificada existente en la costa catalana.
Se conserva la casi
totalidad del perímetro original, con muros de mampostería almenados, cuatro torreones y
tres torres cilíndricas rematadas en lo alto por matacanes. Guarda todavía buena parte
del paseo de ronda, aspilleras para su defensa y el entarimado interior de la torre de
"les Hores", con pisos y escaleras de madera. Se accede al recinto a través
de un portal de medio punto sobre el cual, antaño, había tres escudos de armas. En su
momento de máximo esplendor llegó a albergar la iglesia de estilo ojival (s.XV), hoy en
ruinas, y unas ochenta casas, muchas de las cuales están todavía habitadas.
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El Museo
Municipal ocupa la que fue la casa del batlle de sac o gobernador, el
edificio más noble del recinto.
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Su historia empieza el año
1186, cuando un abad de Ripoll, Ramón de Berga, de cuyo monasterio Tossa era alodio,
concedió a los habitantes de la pequeña comunidad establecida en las montañas, carta de
población para establecerse en el promontorio que en aquella época se denominaba "Mont
Guardí". Por lo tanto, la construcción original de las murallas se remonta a
finales del s.XII o a comienzos del XIII.
En el año 1387 se llevó a cabo una
reconstrucción que le dio el aspecto definitivo que ha llegado a nuestros días.
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Las murallas defendieron la villa en
múltiples ocasiones, sobre todo en tiempos de las persistentes y graves incursiones
piratas del s.XVI.
A partir de la segunda
mitad del s.XIX el recinto amurallado empezó a desmoronarse, pero los sucesivos trabajos
de restauración realizados en 1923, 1966, 1989 y 1990 han permitido su recuperación y
consolidación.
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